- si el sombrero existe hay que adecuar la cabeza al sombrero- concluyo su discurso el Gringo de cara estropeada, dándole la orden al Perro para limpiar los terrenos, como si esa gente fuera mala yerba.
El sol ardiente se apoderaba de la puna, los pastos estaban resecos al igual que la piel de aquel hombre que solo desea estar con su china una noche mas, frecuentar la pulperia y sentir el viento al galopar con su compañero de travesías ... pero su bronca era mas ardiente que el sol, ya no tenia nada. Le habían arrebatado todo lo que era suyo, todo lo que era de ellos.
La buena labor lo habia aventajado con la confianza de los gringos, el Perro hacia dos años que ya se venia encargando de esto, " La sangre es lo único que tienen de seres humanos esos salvajes” tomaba como inspiración la frase celebre de su prócer. Muchos huían de semejante barbaridad, otros se resistían pero poco duraban frente a los ojos del Perro.
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